El regreso a clases divide opiniones y hasta familias

Los padres de familia coinciden en que predomina la falta de información por parte de la SEP sobre el retorno a las aulas

El retorno a clases en medio del tercer pico de contagios por la COVID-19, divide opiniones, incluso familias: madres o padres a favor de la forma presencial adoptando todas las medidas de seguridad e higiene, en defensa del derecho a la educación y que sus hijos vuelvan a las aulas en donde consideran que el aprendizaje es mejor y, además, pueden “convivir con sus compañeritos y por fin romper el largo encierro de una vez por todas”.

En contraparte, hay familias en las que la pareja se opone rotundamente al esquema presencial, bajo el argumento de que no es el momento, la propagación del virus COVID hace inseguro el entorno para sus hijos, hijas quienes corren riesgo de enfermarse, incluso contagiar a hermanos, padres, madres e incluso los abuelitos que son quienes muchas veces los cuidan.

“Todo padre o madre siempre tenemos el anhelo de que nuestros hijos o hijas sean mejores, que lleguen más lejos que nosotros, pero no a riesgo de su propia salud”…. “Prefiero que pierda el año, que perderla a ella”…. “No estoy dispuesta a llevarla a la escuela y saber que correr el riesgo de enfermarse, y qué tal que se agrava, y me la intuban, sólita ella en un hospital, sin yo poder cuidarla, ¡no!, la escuela no lo vale”, fueron algunas de las voces que se recogieron a través de un pequeño sondeo realizado por Crónica.

Ante la postura del gobierno federal y de muchas instancias del gobierno que han acelerado el retorno a clases, aún con la presencia todavía del virus del SARS-CoV-2 y su variante Delta, la necesidad de intentar retomar la “nueva normalidad”, obliga a todo tipo de decisiones.

TAXISTA SIN OTRA ALTERNATIVA

“Soy madre soltera, tengo tres hijos: uno entra a sexto, la otra a quinto y la más chiquita va de kinder a primero de primaria, la verdad, ya no puedo cuidarlos más y no tengo con quien dejarlos. Ya lo tengo todo planeado, los llevo a la escuela, y ahí me esperan una hora después de que salga a que pase por ellos”, explica Maricela Gómez, quien logró conseguir dinero suficiente para dar la fianza y comenzar a trabajar un taxi, después de ocho meses de desempleo.

Rodolfo que es el mayor, se hará cargo de sus hermanitas, explica Maricela y recuerda que el año pasado perdí el empleo “trabajaba de cajera en Soriana, me despidieron y la pasamos muy complicado, ayudarlos en la escuela fue todo un reto, Rodolfo se hizo cargo de lo que pudo con su hermanita Melani, pero te puedo decir con toda franqueza, que pasaron de año muy mal, la verdad, por eso sí los voy a mandar a la escuela, y que Dios me los cuide”.

DE ARREGLAR BICIS, TODA TU VIDA, ¡NO!

Celestino Mendoza, arregla bicicletas, tiene un pequeño taller mecánico, y siempre le ha dicho a José, su único hijo de 10 años, “que él tiene que ser mejor que su padre, y no conformarse con arreglar bicis como yo”. Le digo que él si tiene que llegar alto, una licenciatura, conocer otros países, pero esto del COVID nos cambió la vida, “aunque su mamá y yo tenemos el anhelo de él sea mejor, no va a ser con riesgo de su salud. NO va a volver a la escuela, y creo que a lo mejor pierde este año pero no importa. Hay más tiempo que vida, digo yo”.

Germán Rodríguez, enfermero del Seguro Social en un hospital COVID, relata que desde que inició este asunto de la pandemia, “cuando mi Carmelita estaba por terminar tercero de primaria, tuvo que hacerse responsable de su escuela: mi esposa falleció en abril del año pasado, por esta enfermedad y yo con un horario nocturno en el IMSS, en área COVID, muchas veces llegaba al amanecer, ella se levantaba a sus clases en tele y yo me acostaba a dormir, el resultado, pues ahora pasa a quinto de primaria. Va más o menos, pero ni modo de sacarla, hacemos lo que se puede, desde aquí: “no estoy dispuesta a llevarla a la escuela y saber que correr el riesgo de enfermarse, y qué tal que se agrava, y me la intuban, sólita ella en un hospital, sin yo poder cuidarla, ¡no!, la escuela no lo vale”.

DIFICIL DECISION, UNO A FAVOR, OTRO EN CONTRA

Miguel Arenas tuvo un serio enfrentamiento con su esposa Regina y es que él quiere que sus dos hijos, gemelos, regresen a la escuela, para que ella pueda regresar a trabajar, pero ella se niega. Ella sabe el riesgo que corren sus hijos en la escuela, “los niños son así, llenos de vida, juguetones, no miden riesgos ni consecuencias, y los maestros, o los educan, o los cuidan, y el virus no respeta, sé de mucha gente que se enfermó, es más, se murió, y nunca supo cómo se contagió, ni dónde.

Miguel argumenta que sus hijos ya están cansados de tanto encierro, “llevan año y medio aquí en la casa, saliendo sólo a lo verdaderamente urgente, pero te puedo decir, que si han sido 10 veces son muchas. Hay subido de peso, necesitan retomar parte de su vida, volver a ser niños y no prisioneros de una enfermedad que no sabemos si se va a ir o no”, establece.

Isaura Castrejón, con un bebé de cinco meses de nacido y su hija a punto de entrar a quinto de primaria, aclara que su hija, aunque es de excelencia, y terminó el año “al menos con buen promedio, no se puede comparar con el aprendizaje en la escuela, pero no regresará a la escuela. “No con esta pandemia, no con un hermanito de cinco meses, ninguno de ellos vacunado, y con un papá que ya le dio COVID. Conozco el impacto de la enfermedad, lo he vivido con mi esposo. No estoy dispuesta arriesgarme, aunque el Presidente diga que los niños deben dejar a un lado el Nintendo”.

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